El otro día miraba una película. Se llama "Los crímenes de Oxford". No me voy a poner a dar detalles, porque no es mi objetivo una crítica contructiva sobre cine (no en este momento)..... pero quiero destacar una frase que surgió en un momento: el crimen perfecto, no es aquel que no llega a resolverse, sino el que se resuelve con un falso culpable.
Es curioso. Un crimen no tiene porque ser un asesinato. Hasta si profundizo más en la filosofía, que encamina ciertos lenguajes de ciertos modos del alma, a veces irreconocible hasta por el mismo producto que los mira desorbitados sin saber de que se trata, que ni siquiera uno podría considerar un crimen sólo como algo legal.
Que se yo....... si veo que alguien tira media cazuela de mariscos a la basura, me levanto y digo que eso es un crimen.
Pero si nos ponemos a analizar, que hasta la concha tiene crimen.... sabemos ( en el caso de hablar de conchas) que la poronga es el mejor bandido.
Pero tampoco quiero dirigirme a los miembros del arte sexual. Sino, en la reflexión sobre lo escencial de un crimen, lo simple, matemático y hasta vulgar que se presenta.
El mundo ya está viejo, pero sigue pariendo...... obvio que trae consecuencias.
Las próximas generaciones vienen con cáncer en los genitales.....
De a poco el arte se va bloqueando.
Sebas
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