Caminar bajo la luz de la Luna, y de algunos faroles, era una de las cosas que mas me gustaban hacer en mis ratos de relajo espiritual, que por cierto debía tener mucho cuidado con el lugar y momento el cual decidía óptimos para su trascendencia, ya que no daba seguir permitiendo a un perro olerme la entrepierna, o practicar tantra con mi psicóloga. Eso pasa a convertirse en algo..... vulgar (o no original ;)).
Era bueno sentir que el clima no se exedía ni en calor, ni en frío. Aún así no sabía que carajo ponerme.
Seguí los pasos de la luz, hasta encontrar tirado (cómo siempre) en la puerta de una casa que ahora es un aguantadero, al viejo Sócrates...... un vagabundo.
- Buenas noche, Sócrates. Qué puedes contarme hoy?-
- Mmmmm, no se.... querés saber que misterios habitan dentro de mi nariz?
- No lo creo.
- Seguro? Mirá que te podés sorprender.
- Segurísimo.
A 4 metros aprox, el viejo Fermín, orinando bajo un árbol sobre una muñeca de juguete que estaba tirada.
- Hey!- exclamó- mirén cómo le doy justo dentro de la boca!!- y allí dirigía el chorro.
El viejo Fermín sufría de ezquizofrenia.... había estado durante14 horas en la calle pidiendo limosna, para que una vez juntada la cantidad necesaria pudo comprar un bat de beisball profesional, el cual, se lo metió por el culo (literalmente) a una señora de 65 años, que después terminó falleciendo camino al hospital mientras los paramédicos trataban de sacarle el bat del culo.
Fermín alegó que una voces en su cabeza le dijeron que tenía que meterle en carácter de urgencia, un bat en el culo a una señora de más de 60 años. Pero fuera de eso, no hubo algún otro caso grave a causa de su enfermedad. Porque no es más que eso.. un enfermo. Cómo un pedófilo...... o un cura.
Yo mantenía las manos en los bolsillos. Había detenido mi andar.
Estabamos ubicados, compartiendo la vereda de la parrilla "El choripan sospechoso". La cual ya tenía unos 2 años de antigüedad en el barrio sin más problemas. Salvo una vez que se quedaron sin morcilla....... extrañamente coincidiendo con el programa de exterminación de ratas por parte de la comuna, el cual no duró mucho.
Robertino, era
el dueño y parrillero. Le decían Caco. Tenía la particularidad de atenderte como el orto, por eso tenía contratada una mesera, que no era más que su sobrina que se había rajado de un reformatorio. Caco solía revolearte el pedazo de vacío, desde la parrila al plato. Casi siempre le atinaba.
Tenía un plato característco, que era "el asado púber". El nombre viene a que la carne te la servían con restos de pendejos, quien sabe de dónde. Pero así y todo es uno de los más pedidos.
Sócrates y Fermín siempre se paraban cerca del horario de cierre de la parrilla, para recibir las sobras...... unos asquerosos.
El olor de los dos era insoportable, peor que otras veces. Así que decidí seguir mi camino.
Siempre busco refugio en mis pasos. El mismo refugio que me aclaró más de una vez mucho enriedos de mi cabeza. Fue caminando que decidí casarme..... y fue caminando, dos minutos después que decidí no hacerlo.
Me sumergí de nuevo en el mundo que cada tanto me escupe hacia esta calle.... esperando volver a verte.
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1 comentario:
"ya que no daba seguir permitiendo a un perro olerme la entrepierna, o practicar tantra con mi psicóloga."
Jajaja, cómo me rei con eso!
Me gusta cada día más lo que escribís. Por más que suene flashero, raro o hasta asqueroso, todo tiene un significado. Y las cosas por las que pasa uno, las cosas que hace uno por volverse a encontrar con ESA persona son increibles; y muchas veces lamentables. Peeero buen.
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